Monday, August 6, 2012

Revolucionarios por cuenta propia

Revolucionarios por cuenta propia
agosto 5, 2012
Activismo autónomo en Cuba
Por June Fernández*

HAVANA TIMES — "Ven con algo rojo y besa a alguien. ¡Porque todas las
formas de amor importan!". El pasado 28 de junio, cuarenta y seis
personas que habían recibido ese mensaje por sms o correo electrónico se
reunieron en la terminal de ómnibus de La Habana, cerca de la Plaza de
la Revolución, para besarse.

Convocaba Proyecto Arcoiris, un colectivo independiente que pretendía
movilizar a la ciudadanía a favor de la diversidad sexual y de la
expresión libre de afectos y reivindicaciones en la calle.

Pese a que el Gobierno de Raúl Castro se haya desmarcado del pasado
homófobo del régimen y esté lanzando políticas contra la discriminación,
las muestras de afecto entre personas del mismo sexo siguen siendo
penalizadas por policías que las califican de "exhibicionismo impúdico".

"Hicimos la besada justamente para la gente que no se decidió a salir
del armario de lo autorizado y coordinado, de lo amparado por las
instancias superiores que todo lo saben y todo lo definen. Aprendieron
que la calle no era suya, sino de una entelequia llamada 'los
revolucionarios' que nadie por fin sabe cómo lucen o qué creen", explicó
en su blog Yasmín Silvia Portales Machado, fundadora del Proyecto Arcoiris.

Aunque medio centenar de personas pueda parecer poca cosa, organizar una
acción reivindicativa ajena al Gobierno y a la disidencia anticastrista
es algo inédito en un país en el que la polarización política empaña
toda iniciativa social.

En el caso de la diversidad sexual, el Centro Nacional de Educación
Sexual (Cenesex), responsable de las políticas de diversidad sexual, que
dirige Mariela Castro (hija de Raúl) no reconoce el 28-J porque lo
considera una celebración imperialista y capitalista.

En cambio, organiza en mayo el mes contra la homofobia, con actividades
para sensibilizar a la población a favor de cuestiones como las uniones
civiles entre personas del mismo sexo o la cobertura sanitaria para las
personas transexuales.

Así, en anteriores 28-J sólo el Observatorio de los Derechos LGTB, un
colectivo identificado con la disidencia, ha salido a la calle. En
definitiva, actividades institucionales en mayo, o un Orgullo
anticastrista en junio.

Proyecto Arcoiris ha roto con esa lógica y se ha sumado sin complejos a
celebrar el aniversario de los disturbios de Stonewall en sintonía con
la comunidad LGTB internacional.

Sus organizadores estaban de los nervios ("Desde el martes tenía un tic
nervioso en el ojo derecho", dice Yasmín), pero esta vez no hubo
incidentes. Eso sí, recibieron mensajes de personas que temían por su
seguridad o de que quienes habían escuchado que la iniciativa era de un
grupo opositor, cuenta en su blog otro de los promotores, Luis Rondón Paz.

Pese a esos rumores, la policía no apareció ni recibieron presiones.
"Supongo que tal permisividad estuvo asociada a que el acto de besarse
puede verse como algo legítimo, inocente, hermoso", escribió Isbel Díaz
Torres, fundador también del colectivo, quien reivindica el carácter
político de la acción en un post en el que recuerda cómo fue multado
hace años por besarse con su novio en la playa.

Después de la lectura del comunicado titulado 'La revolución es la lucha
contra todas las discriminaciones', la gente esperó nerviosa la señal, y
se besó. Escasearon la pasión y, sobre todo, los besos entre mujeres,
"pero la foto de Isbel con su novio ha dado la vuelta al mundo entero
así que está lograda la visibilidad LGBT en Cuba. Logramos nuestro
objetivo", celebra Luis.

Izquierda crítica

Proyecto Arcoiris es uno de los pequeños colectivos autónomos que han
emergido en la última década bajo el paraguas de la experiencia más
destacada de activismo social al margen de las instituciones cubanas:
Observatorio Crítico.

Esta red aglutina a personas que defienden el anticapitalismo, el
socialismo (y algunas el anarquismo) y la soberanía de Cuba, desde la
crítica contundente a todas las formas de discriminación, autoritarismo
y represión que promueve o consiente el Gobierno.

Lo hacen a través de iniciativas como Proyecto Arcoiris, La Cofradía de
la Negritud (que critica el racismo institucional y social que persiste
en la sociedad cubana y recupera la memoria histórica de la comunidad
negra) o El Guardabosques (proyecto ambientalista liderado por Isbel).

El Observatorio Crítico difunde por correo electrónico compendios de
artículos, organiza debates sobre temas tan diversos como los
transgénicos, el transfeminismo o el reguetón y la cultura popular, y
celebra anualmente foros sociales que se han convertido en el espacio de
referencia de la izquierda crítica cubana.

Están con el proyecto socialista, pero no con el talante estalinista del
régimen. Defienden las libertades, pero se desmarcan de la disidencia
oficial, partidaria de implantar un sistema capitalista tutelado por
Estados Unidos.

Frente a quienes se vuelcan en la defensa incondicional de lo que llaman
la Revolución, y quienes dirigen sus esfuerzos a derrocar lo que definen
como una cruenta dictadura, las personas vinculadas a Observatorio
Crítico se centran en denunciar expresiones concretas de desigualdad y
en debatir sobre un modelo que permita conciliar los principios
revolucionarios con el respeto a las libertades.

Dicen que la Revolución será feminista, antirracista y antihomófoba, o
no será. La proclama recuerda al movimiento 15-M del que estos
activistas cubanos se sienten hermanos.

Su ideología anticapitalista les lleva a oponerse a toda injerencia
estadounidense, pero también a cuestionar el modelo económico raulista
-que promueve la iniciativa privada, la inversión extranjera y también
los despidos masivos- y a abogar por fórmulas colectivistas como el
cooperativismo.

También fue significativo su posicionamiento ante la visita del Papa a
Cuba el pasado marzo. Mientras los castristas se frotaban las manos por
la legitimidad que les daría la visita, y los anticastristas lamentaban
la escasa atención que les dedicó su Santidad, Isbel, Yasmín y demás
miembros del Observatorio fueron la nota discordante: criticaron que un
Estado laico como el cubano derroche dinero público para acoger al líder
de una institución que no reconoce los derechos sexuales y
reproductivos, ironizaron sobre el empeño del Partido Comunista en
agasajar a un líder beligerante contra el marxismo, y censuraron que las
religiones afrocubanas (cuya influencia supera a la del catolicismo) no
hayan recibido tales reconocimientos gubernamentales.

Meses antes fantasearon con 'indignarse' ante la visita del Papa, pero
al final se conformaron con expresarse en medios de comunicación y blogs.

El derecho de asociación en Cuba

Para entender la situación en la que se encuentra esta izquierda
aútonoma, cabe aclarar primero si en Cuba existe el derecho de
asociación. Un Estado que se define como revolucionario ha obstaculizado
históricamente que existan movimientos sociales independientes.

El discurso aperturista de Raúl Castro -quien, al menos de palabra, ha
defendido la libertad de expresión y de prensa- es uno de los factores
que explica la eclosión y supervivencia de iniciativas sociales y
culturales autónomas, pero el castrismo sigue defendiendo que son las
organizaciones de masas oficiales como la Federación de Mujeres Cubanas
o los colectivos ligados al Cenesex quienes tienen la legitimidad para
movilizar a la ciudadanía en torno a reivindicaciones sociales.

El bloguero y miembro de Observatorio Crítico Rogelio M. Díaz, lo
atribuye al discurso oficial de que el concepto 'sociedad civil' es
"burgués, subversivo y una estrategia de Estados Unidos para penetrar en
el Tercer Mundo", mientras que "las organizaciones de masas incorporan
en sus estatutos la noción de acatar el liderazgo del Partido".

Lo atribuye a tres factores: el clima de agresión por parte de Estados
Unidos, el estilo de liderazgo de Fidel y la política del campo socialista.

Dado que muchas supuestas asociaciones independientes "no son más que
grupúsculos promovidos por la CIA y demás fuerzas de los USA", el
bloguero subraya que es imprescindible para que la situación se
normalice que Estados Unidos cese en su intención de promover un cambio
de régimen: "Si esto ocurriera milagrosamente mañana, habría que ver
entonces qué voluntad tiene el Gobierno cubano de dejar de ejercer sus
férreos controles".

Se refiere entre otras cosas a la conjunción de trabas burocráticas y
falta de voluntad política que hace prácticamente imposible constituir
asociaciones. Si bien la Constitución reconoce en su artículo 54 los
derechos de reunión, manifestación y asociación (aunque el artículo 62,
advierte que es punible ejercer esas libertades contra "la existencia y
fines del Estado socialista").

Para que el Ministerio de Justicia autorice la inscripción de una
asociación en el registro correspondiente, esta tiene que recibir el
aval de una entidad estatal, "que se convierte en su órgano de relación,
el que le controla y atiende", explica Dmitri Prieto, fundador del
Observatorio Crítico.

El registro tarda años en llegar (cuando llega), así que los colectivos
optan por fórmulas como crear cátedras académicas o proyectos adscritos
a centros culturales: "Mientras no hay confrontación con el sistema
actual, las autoridades no ponen impedimentos, pero pueden toparse con
incomprensión, falta de recursos y poca visibilidad", señala.

"Toda iniciativa individual asociativa se demoniza sistemáticamente, más
si es de carácter político. Cuestionar de fondo las estructuras
políticas y sociales es muy difícil, y además es suicida", lamenta Yasmín.

Observatorio Crítico nació de la Cátedra Haydée Santamaría, creada
dentro de la Asociación Hermanos Saiz (AHS, la institución de jóvenes
artistas y escritores) para investigar las transformaciones de la
sociedad cubana.

En 2010, cuando sus propuestas empezaron a resultar incómodas, AHS les
comunicó que sus integrantes habían superado la edad para permanecer
vinculados a la institución. "Entonces ya no hubo la necesidad de ser
políticamente correctos en cuanto a la crítica a las instituciones",
señala Yasmín, lo que convirtió al Observatorio en uno de los colectivos
más contestatarios de la Isla.

Pero haberse convertido en una red sin respaldo institucional tiene sus
consecuencias. Los exiguos recursos de Observatorio Crítico, que apenas
alcanzan para comprar la merienda para las reuniones, provienen de la
solidaridad de colectivos anarquistas y anticapitalistas europeos.

No tienen sede: lo mismo celebran debates en un paladar (restaurante de
iniciativa privada) regentado por alguien simpatizante o en un parque.
Eligieron la segunda opción para un coloquio con una activista del
movimiento 15-M en Madrid que contó con la presencia tanto de un agente
de la Seguridad del Estado como de un periodista 'independiente' (de la
disidencia oficial).

La izquierda crítica cubana se proclama revolucionaria, sus activistas
trabajan estrechamente con las instituciones cubanas o con proyectos
amparados por éstas, y se resisten a autodenominarse "oposición", porque
se identifican más con un proyecto socialista cubano que con el que
defiende la disidencia.

Esto les sitúa en una posición incierta: no sufren una represión
frontal, se puede decir que se tolera su actividad, pero a medida que se
consolidan sí que sienten un marcaje cada vez mayor.

El último susto ha sido que el ex-agente de la Seguridad del Estado
Percy Francisco Alvarado Godoy ha acusado en un artículo a un grupo de
reconocidos intelectuales cubanos de trabajar contra la Revolución desde
proyectos dirigidos por Estados Unidos en la conocida como guerra
cibernética contra el castrismo.

Alvarado Godoy ha pedido disculpas por lo que califica como un
desafortunado error, pero los afectados no las han aceptado: "Errores
similares hundieron en el ostracismo durante años a autores como José
Lezama Lima, Virgilio Piñera y otros; trajeron dolor innecesario a
muchos y causaron un daño irreparable a la cultura y a la sociedad
cubanas", alerta el escritor Daniel Díaz Mantilla, uno de los difamados.

La relación con las instituciones

Rogelio destaca la estrategia del Gobierno de "recoger y canalizar
inteligentemente las tensiones en varios potenciales conflictos". El
caso paradigmático es el del movimiento LGTB. El Cenesex, adscrito al
Ministerio de Salud, promueve redes de gays, lesbianas y transexuales
que, si bien salen a la calle para plantear sus movilizaciones, actúan
tuteladas por la institución.

Odaymara Cuesta y Olivia Prendes, las raperas Krudas Cubensi (emigradas
a Texas), recuerdan cómo el colectivo de lesbianas Oremi, en el que
participaron, fue fagocitado por el Cenesex. "Un buen día, Mariela llegó
con una actitud autoritaria a decidir que el grupo debía trabajar de una
manera vertical. Nos impuso la presencia y liderazgo de unas psicólogas
que no eran lesbianas, que nos traían los casos con patologías que
atendían en sus consultas. No pudimos hablar de nuestros problemas como
lesbianas sanas. Por eso preferimos la autonomía", explica Prendes.

No fue su primer encontronazo con Mariela Castro. En los años noventa
trataron de montar un colectivo queer con amigas de Estados Unidos y
planearon llevar una bandera arcoiris a la manifestación del 1 de mayo.

"El objetivo de la marcha es unirnos contra el imperialismo y por el
socialismo, así que dijimos: ¿por qué no llevamos nuestra banderita, que
nosotras también somos parte de este país? Ay, mija. Nos dieron una mano
de golpes. Nos robaron la bandera, después empezaron a ir a la casa de
cada activista. Le dijimos a Mariela Castro si nos daba algún papelito o
algo para hacer un grupito LGTB.

Ella dijo: "No, Cuba no está preparada para esto". "Coño, Mariela, esta
gente nos están contando que por ahí lo que hay es mucho": "No, esto es
una cultura muy machista. Quizás en diez años"".

Y más de diez años después, el Cenesex sigue tratando de monopolizar el
activismo LGTB a través de sus organizaciones, si bien algunos de sus
integrantes se muestran partidarios de que existan colectivos autónomos.

"Creo que sí, es necesaria la formación de un movimiento por los
derechos sexuales que sea autónomo, pero que incluya a las personas
heterosexuales que disienten de las hegemonías y que tenga un
funcionamiento horizontal, participativo y ajeno a rencillas, rencores y
vanidades personales. Ello no implica una negación de los principios del
socialismo cubano, sino su fortalecimiento y la construcción de una
sociedad más justa y digna", defiende Alberto Roque, dinamizador de
Hombres por la Diversidad y militante del Partido Comunista.

Sus participantes sienten que este espacio adscrito al Cenesex da margen
para canalizar críticas a las políticas del Gobierno y para expresarse
con libertad. Algunos, como Luis Rondón Paz y Paquito el de Cuba,
mantienen también sus propios blogs, en los que arremeten contra
cuestiones como la homofobia en el trabajo, en el deporte o en los
medios de comunicación.

"Hace tiempo me la estoy jugando. Me dice un amante que tuve: '¡Tú estás
loco pal carajo!', yo le respondí: 'Oiga, los cambios no caen del cielo,
y lo que está mal hay que decirlo usando todos los canales necesarios
para que el mensaje llegue a su destino lo menos contaminado posible'".

Así explicó Luis su apuesta por hacer activismo dentro y fuera de las
instituciones en un post a modo de desahogo, harto de quienes le
recriminan que participe también en proyectos autónomos como Proyecto
Arcoiris.

Luis fue, junto con Yasmín, uno de los promotores del boletín NotiG, que
difundía por correo electrónico tanto artículos sobre identidad de
género como contenidos más ligeritos. Se les informó de que el boletín
no podía circular sin estar inscrito en el Registro Nacional de
Publicaciones Seriadas. Aceptaron el requisito de pedir el aval de
Cenesex, pero siguen esperando respuesta.

En todo caso, Proyecto Arcoiris se presenta como una iniciativa más
ambiciosa que aspira a ofrecer asesoría legal en caso de discriminación
por orientación sexual o identidad de género, además de promover el
debate y el compromiso ciudadano contra los prejuicios heteronormativos,
a través de acciones como la besada. Se encuentran también difundiendo
una encuesta entre personas no heterosexuales para recabar sus demandas.

También en el caso del feminismo, el discurso oficial sigue siendo que
la existencia de la Federación de Mujeres Cubanas hace que no haga falta
un feminismo autónomo. Sin embargo, esta organización de masas sigue
reproduciendo la feminidad tradicional y no afronta con valentía
problemas como la violencia machista o la persecución policial contra
las mujeres que ejercen la prostitución.

Probablemente la iniciativa autónoma más potente a favor de la igualdad
de género fuera la Asociación de Mujeres Comunicadoras, Magín, a la que
se sumaron más de un centenar de periodistas, artistas, científicas e
incluso políticas.

No duró mucho: en 1996, tres años después de su fundación, en los que no
lograron ser legalizadas, se les informó de que no podían seguir
funcionando, bajo el argumento de que se temía que Estados Unidos las
utilizase.

Desde hace año y medio, el foro de debate 'Mirar desde la sospecha' se
ha consolidado como un espacio de encuentro para las feministas cubanas.
Han tratado temas como el ciberfeminismo, género y nación, o literatura
y feminismo, contando como ponentes con académicas como Isabel Moya o
Norma Vasallo, pero también con activistas autónomas como Negra Cubana,
Yasmín Portales o Krudas Cubensi.

Lo promueven tres comunicadoras, Helen Hernández Hormilla, Lirians
Gordillo Piña y Danae C. Diéguez. Lograron el respaldo legal del Grupo
de Reflexión y Solidaridad Monseñor Oscar Arnulfo Romero (OAR), una ONG
de inspiración cristiana legalizada, y de la Unión Nacional de
Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), en cuya sede se celebran los debates.

"Podíamos habernos reunido en nuestras casas, pero nos interesaba
penetrar en el espacio institucional y dialogar con esa estructura, que
también tiene fortalezas", explica Danae. Sin embargo, varias de las
asistentes fantasean con la idea de crear una red de comunicadoras
autónoma y transgresora, como lo fue Magín.

Otro proyecto lanzado de forma autónoma pero con cierto respaldo
institucional, es Afrocubanas, promovido por la bloguera Sandra Álvarez
y la escritora Inés María Martiartu, con el objetivo de "visibilizar las
contribuciones de las negras cubanas a la cultura e historias
nacionales", explica la primera. Su resultado es un libro, un blog y
varias reuniones de mujeres negras en casa de la propia Sandra, para
debatir sobre feminismo y antirracismo.

Internet, la llave para la autonomía

En Cuba la mayoría de la población sigue sin acceso a Internet, y
quienes lo tienen sufren una conexión muy precaria. Eso sí, en La Habana
la información circula mediante las socorridas memorias USB. El Gobierno
sostenía que el bloqueo por parte de Estados Unidos impedía habilitar la
banda ancha, con lo que justificaba definir sectores con acceso
prioritario a internet vía satélite (instituciones públicas,
universidades, hoteles…).

En 2007 Hugo Chávez anunció que se instalaría un cable de fibra óptica
desde Venezuela a Cuba, pero el proceso ha sido lento, misterioso y no
han faltado los rumores de corrupción. A día de hoy, el Gobierno declara
que el cable se encuentra "absolutamente operativo", pero los
internautas no han notado mejora alguna en la conexión.

Incluso blogs considerados 'oficialistas', como La Joven Cuba, han
criticado la falta de transparencia y las resistencias a universalizar
el acceso a internet. La mayoría de ciberactivistas publica en sus blogs
y en las redes sociales desde sus puestos de trabajo, con el
consiguiente riesgo de vigilancia y despido.

En todo caso, internet ha sido uno de los elementos que ha permitido a
personas de izquierda crítica hacerse visibles, sobre todo fuera de la
isla, e ilusionarse al menos con esta nueva forma de compartir
información y difundir sus denuncias.

En junio, por ejemplo, la policía detuvo durante doce horas en La Habana
a dos miembros de Observatorio Crítico que portaban sprays de pintura en
las mochilas. "A esas horas ya el OC había hecho pública la denuncia en
Facebook, Twitter, y el blog del colectivo en WordPress.
Afortunadamente, las nuevas tecnologías logran acelerar un poco el
proceso de justicia, aunque no alcanzan a transformar el absurdo",
escribió Isbel en Havana Times.

Havana Times es el diario digital de referencia de la izquierda crítica:
entre sus articulistas habituales destacan varios militantes de
Observatorio Crítico. Su director, Circles Robinson, lo define como "una
fuente independiente sobre la compleja realidad cubana, que lucha por un
pluralismo informativo y de criterios en un país donde esa voluntad ha
sido vista con ojos de sospecha".

"Navegando en aguas muy polarizados, pretendemos contribuir a elevar el
debate para encontrar soluciones incluyentes a las problemáticas del
país", añade. HT publica en castellano e inglés artículos de opinión
sobre el multipartidismo, las relaciones con la Iglesia católica o las
reformas económicas; noticias que informan sobre cuestiones que los
medios oficiales silencian (los derrumbamientos de edificios o el
misterioso cable de fibra óptica) y entrevistas para dar a conocer a
nuevos talentos de la cultura cubana.

Durante el último mes, Havana Times ha sido acusada en dos artículos
publicados en Cubadebate y Rebelión, respectivamente, de ser un medio
"alentado por Estados Unidos" y de apoyar a "contrarrevolucionarios"
como la bloguera Yoani Sánchez o Estado de Sats, por haberles entrevistado.

Que Circles naciera en Estados Unidos (como podía haber nacido en
cualquier otra parte, dice él, que ha vivido en diferentes países y ha
trabajado durante siete años para el Gobierno cubano) facilita las cosas
a quienes le acusan de estar ligado a la Oficina de Intereses de Estados
Unidos en Cuba.

Otro espacio interesante para quienes quieran salirse de la llamada
ciberguerra entre blogs anticastristas y oficialistas es la comunidad
Bloggers Cuba. Nació con la vocación de "romper con la dicotomía entre
la experiencia de vida en la Isla y su escaso reflejo en los medios
nacionales y extranjeros".

La mayor parte de sus integrantes defienden abiertamente el socialismo,
pero la incorporación de blogueras feministas, antirracistas y a favor
de la diversidad sexual, como Yasmín o Sandra Álvarez, autora de Negra
cubana tenía que ser, ha reforzado el contenido crítico y comprometido
de este agregador de bitácoras.

Sandra, Yasmín, Isbel, Luis, Dmitri, Rogelio… Los nombres se repiten
cuando se trata de hablar de izquierda crítica, de activismo feminista y
LGTB, de blogs y medios independientes, o de proyectos culturales
ligados a las instituciones.

Son un puñadito de personas, pero van ganando adeptas en su empeño por
construir una Cuba socialista y soberana, fiel a los principios
revolucionarios que guiaron la lucha contra la dictadura de Batista, y
libre de represión y autoritarismo.

En plena eclosión del cuentapropismo a raíz de que Raúl Castro ampliase
el catálogo de profesiones que se pueden ejercer de forma autónoma,
bromean con solicitar a la Organización Nacional de Administración
Tributaria una licencia para activistas por cuenta propia.

Mientras el Gobierno sigue obstaculizando la consolidación de
movimientos sociales independientes, la gente de la órbita del
Observatorio Crítico pide a los colectivos de izquierda de otros países
que abandonen la complacencia hacia el régimen castrista y les apoyen
como el movimiento que puede sacar a Cuba de la pugna entre dos modelos
en crisis, el comunismo estalinista y el capitalismo imperialista.
—–

(*) Leer otros artículos por June Fernandez sobre Cuba en su blog:

http://www.havanatimes.org/sp/?p=68798

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