Monday, August 6, 2012

El sátrapa de Guaro

El sátrapa de Guaro
Lunes, Agosto 6, 2012 | Por Reinaldo Emilio Cosano Alén

LA HABANA, Cuba, agosto, www.cubanet.org -El campesino Raúl Pérez
Milanés, de 37 años, cumple sanción de cuatro años en la Prisión
Provincial de Holguín, al oriente de Cuba, por Peligrosidad Social.

"Como si yo hubiera cometido algún delito, o matado a alguien, el
oficial Ángel Róger Martínez Llorente (conocido por Tato), jefe de
sector de Policía de Guaro II, municipio Mayarí, provincia Holguín,
donde resido, preparó el expediente, acusándome de
contrarrevolucionario, de expresarme mal de los CDR y de reunirme con
antisociales dedicados al hurto y sacrificio de ganado vacuno". Así me
lo ha contado Raúl Pérez. Y añade:

"Pero todos esos supuestos maleantes están libres, y yo, condenado. No
es que me junte con ellos, es que son mis vecinos, nos llevamos bien, no
tengo por qué enemistarme con ellos. Si son delincuentes, ¿por qué no
los meten presos? Y si fuera cierto que yo mato vacas, ¿por qué no me
sancionan por ese delito? Tendrían que velarme, y cogerme, con pruebas,
para encerrarme, pero no inventar delitos que no he cometido".

Pérez pertenece a la Cooperativa de Créditos y Servicios "Humberto
Estupiñán", a la Asociación Nacional de Pequeños Agricultores y al CDR.
Cumple con la entrega diaria de leche fresca al Estado. Es un hombre de
trabajo, buen esposo, padre y vecino. Nunca ha estado preso. No tomaron
declaración al CDR sobre Pérez. Nadie pudo testimoniar en el juicio
sobre su buena conducta. No pudo contratar abogado.

"Vivimos de nuestro trabajo honrado en el campo, de mi sacrificio –me
puntualiza-, tengo treinta cabezas de ganado y una yegua. ¿Cómo van a
decir que robo y mato vacas? Ni ajenas ni propias, no lo hago porque
está prohibido. Al contrario, me robaron dos vacas. Ni los huesos
aparecieron. Pero encima de no encontrar a los ladrones, las autoridades
me impusieron una alta multa, como es costumbre. Dicen que no cuidamos
bien nuestros animales".

Nereida, una hermana de Raúl, residente en La Habana, insiste:

"El jefe de sector dijo a mi hermano: Acompáñame para darte una
citación. Juicio y prisión. Tato había dicho que lo metería preso antes
de irse de la zona. Le dicen Dos mil-Tres. Por cualquier cosa, castiga a
la gente con dos mil pesos de multa, dándole sólo tres días para pagar.
A uno, por tener un poco de arena frente a su casa, dos mil pesos; a un
muchacho, por andar sin camisa, dos mil pesos. Guaro es un barrio muy
pobre, los pobladores viven con doscientos pesos mensuales. Esas multas
incitan a robar para pagar, con el fin de evitar ir preso. Hay que
ayudar a la gente, no hundirla".

El abogado Juan Carlos González, de Ciego de Ávila, expone: "La figura
de Estado Peligroso es parte del Código Penal. Supone medidas de
seguridad contra conductas penadas por la Ley, entre ellas, consumo de
drogas, vago habitual o faltar a la moral social. Otra forma, la
Peligrosidad Pre Delictiva, se emplea contra personas consideradas
proclives a cometer delito. En estos casos se conoce que el acusado no
ha cometido delito, pero se encarcela para evitar que lo cometa. Es una
monstruosidad jurídica y va contra el Ítem Crimen: el delito comienza
con la Ideación (se piensa), siguen la Deliberación y la Resolución de
cometerlo. Nada jurídicamente condenable, incluso la Preparación del
delito no está penada, sólo si se pasa a la Ejecución. Son Juicios
sumarísimos, sin garantías procesales. El acusado está indefenso frente
al tribunal. El jefe de sector prepara el expediente, cita, lo acomoda
todo y el tribunal acepta. Da un poder casi absoluto al jefe de sector
de la policía".

Sin embargo, de momento, la única conclusión es la del propio Raúl
Pérez, quien, además de ser víctima de Tato, es también un padre
entristecido y preocupado por su hijo, que clama justicia:

"Tato cita a menudo a mi hijo Raudel, de dieciocho años, a la estación
de policía. Quiere aplicarle la Peligrosidad. Mi hijo terminó los
estudios y prefirió trabajar conmigo en la finca. Yo solo no podía
atender los animales y la tierra. Ayudaba en el ordeño (a mano),
pastoreo, en el aseguramiento de la comida, agua, atención veterinaria.
Ahora él tiene que hacerlo todo. Hay que madrugar mucho para el ordeño
diario. No hay días de descanso. Hay que andar siempre detrás de las
reses para que no las roben, cuidarlas. Cuando llueve y la gente
descansa en sus casas, andamos empapados, con el fango hasta la cintura,
arreando vacas. Pocos trabajan tan duro como Raudel, a pesar de sus
problemas de salud. En vez de contribuir a su formación como trabajador,
lo que harán es destruirlo".

cosanoalen@yahoo.com

http://www.cubanet.org/articulos/el-satrapa-de-guaro/

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